Capítulo 50

El azulejo estaba frío contra sus piernas desnudas, y se lo agradeció. Le daba algo que sentir aparte de esa cosa apretada y temblorosa en el pecho.

Se pasó el vestido por la cabeza y se sentó con los brazos rodeándose las rodillas. Su reflejo le devolvió la mirada desde el espejo sobre el lavabo: ...

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