Capítulo 50: El asesino de mi hija

Harrison sonrió misteriosamente, inclinándose hacia Alistair.

—Es una amiga mía. La traeré para presentártela en un momento. Solo trata de no asustarla.

Alistair sonrió sin decir nada.

Harrison entonces se acercó y tomó la mano de Eleanor.

Desde la aparición de Alexander, Eleanor se había sentid...

Inicia sesión y continúa leyendo