Luchar

CAPÍTULO QUINCE

NADIA

Todas las miradas estaban fijas en mí cuando llegué a la escuela a la mañana siguiente. Sentía como si estuviera entrando en una guarida de leones, y cada par de ojos tenía dientes listos para hundirse en mí. Dondequiera que mirara, la gente me observaba, se reía y se burlaba...

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