Efecto completo

CAPÍTULO CUARENTA Y CUATRO

SANDRO DAVALO

¡Un clavo más en su ataúd!

Disfrutaba viendo a Nadia sufrir en nuestras manos. Era un placer enfermizo y retorcido, verla luchar bajo el peso de nuestro acoso. Pero últimamente, su falta de reacción empezaba a volverme loco. No se estaba derrumbando como e...

Inicia sesión y continúa leyendo