Te lo ruego

Karina

Las palabras de Klaus son como un anzuelo justo frente a mí, que él maneja hábilmente, mostrándome todo lo que podría perder si me rindo. Sabe que, por mucho que quiera irme, por mucho que esté desesperada por huir de aquí y no volver nunca, nunca tendría el valor de dejar que desalojen a mi...

Inicia sesión y continúa leyendo