Te necesito

Karina

—Te necesito —susurro, aferrándome a él como un mono o algo así. Aunque Klaus quisiera, no podría quitarme de su regazo ahora. Su piel contra la mía hace que los temblores disminuyan y me siento mucho menos volátil. —No puedo respirar sin tu olor.

—Lo sé, no debería haberme ido. —Siento tu c...

Inicia sesión y continúa leyendo