Parar

—Oh, cariño, me has ayudado tanto hoy. Gracias —dijo Sofía mientras frotaba su pecho desnudo contra él.

El viejo gordo respondió con una sonrisa— Sabes que puedo hacer cualquier cosa por ti, nena. Solo sigue siendo sexy, y haré lo que me pidas.

Sus manos gordas se deslizaron alrededor de su cintur...

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