Eduardo pierde la cabeza

—Había una fiesta en la casa de Mónica y había mucho ruido, no podía quedarme —dijo Kamila—. Llamé a Félix para ver si podía quedarme en su casa y me dijo que lo encontrara aquí. No me dejaron entrar sin Félix, pero el chico me dijo que podía entrar con él y que me ayudaría.

Suspiré y abrí los ojos...

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