Capítulo 80 80

Me pidieron acostarme en una mesa de piedra. El frío tocó la piel desnuda de mi espalda y brazos, haciendo que cerrara los ojos con fuerza.

—No hay necesidad de tener miedo —dijo la hechicera, de pie a mi lado mientras hurgaba en una caja de pequeños frascos. ¿Una poción, quizás?

Harley y Roscoe e...

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