Capítulo 118

—Te lo dije, te lo dije, te lo dije —canturreó mientras giraba hasta detenerse justo frente a Lily.

Lily puso los ojos en blanco ante las payasadas de su amiga.

—Dios, Tosa, me estás mareando.

Tosa mostró su encantadora sonrisa, pareciendo tener unos dieciséis años con su vestido de lunares que d...

Inicia sesión y continúa leyendo