Capítulo 36

Me recibió con una sonrisa en el rostro. Cerré la puerta del coche y le saludé con la mano.

Todavía llevaba puesto su traje. Probablemente le fue genial en la oficina. Se movió rápidamente en mi dirección.

—¡Me alegra que hayas vuelto! Te extrañé, hijo.

—Yo también te extrañé, papá —dije y lo abrac...

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