Capítulo 129

Leopold se levantó, se arregló la ropa y se dirigió hacia la puerta.

Lydia se apresuró a alcanzarlo y lo abrazó por detrás mientras él se cambiaba los zapatos, presionando su rostro contra su espalda.

—Leopold, no te enojes. Solo quiero que seas feliz.

Leopold, ligeramente molesto por sus accione...

Inicia sesión y continúa leyendo