Capítulo 6 Ansiosa

DAMIÁN

Al día siguiente desperté y tenía algunos negocios pendientes por hacer, ella no había dormido conmigo obviamente, yo no la sometería a semejante cosa, no era un monstruo después de todo, pero al bajar las escaleras noté que ella había dormido en el sofá que estaba en el patio, seguía con su vestido de novia y se miraba muy tierna, lo confieso, ella era muy hermosa, sin embargo entre nosotros no había nada más que un acuerdo, un acuerdo que unió a dos personas sin sentimientos entre, sí me coloqué de cuclillas y no tenía idea de cómo despertar esta chica, quise acariciar su cabello pero me fue imposible así que sacudí un poco su cuerpo.

—Margaret, despierta por favor—sacudí su cuerpo una y otra vez hasta que por fin despertó— no puedo creer que hayas dormido afuera, hace demasiado frío y deje la habitación sola para ti, deberías de ir a cambiarte o algo así, no sería bueno que mis padres vengan y te encuentren en estas fachas.

—Y si vienen, ¿Qué? ¿hay algún problema? — esta chica era muy rebelde y creo que eso sería un problema a partir de ahora.

—No sería correcto, creo que me llamarían la atención, así que, por favor, no pongas las cosas más complicadas de lo que están.

—Esta vez te haré caso y no es porque yo tengo que someterme a ti, simplemente que, este estúpido vestido me estorba, pero te apuesto a que en cualquier momento que, yo, tenga la oportunidad de irme de este lugar, sin duda lo haré, quizás estás acostumbrada a hablar o a conocer mujeres que se someten a todas este tipo de locuras, pero donde yo vengo, las mujeres somos libres y eso te lo demostraré aquí y donde sea— sentenció con su dedo índice.

—¿Tan segura estás? — le sonreí de lado.

—¡Por supuesto que sí! me conozco perfectamente y sé, que no le temo a nadie ni a nada— salió corriendo hacia la habitación.

MARGARET

Lo que le acababa de decir a Damián era cierto, yo simplemente era una mujer libre y podía hacer lo que yo quisiera, este maldito lugar y estas personas no podrían conmigo y mis ideales, así que cuando llegue al cuarto me cambie de ropa, afortunadamente aún tenía cierta vestimenta acorde a la que usualmente usaba, Estaba planeando mi fuga así que me asomé por la ventana y había visto que Damián se había ido, así que era el momento perfecto para salir de acá.

—Buenos días señorita, Margaret, — una chica había entrado con una charola repleta de variedad de alimentos — disculpe la molestia, pero su desayuno está servido, lo ideal hubiera sido que el señor, Damián, estuviese presente, pero él es así, casi todo el día pasa en negocios y esas cosas, así que acostúmbrese un poco— ella colocó la charola en la mesa del cuarto.

—No te preocupes, yo entiendo perfectamente y, por cierto, ¿cuál es tu nombre? —quise saber.

—Mi nombre es, Rubí, yo soy la sirvienta de esta casa junto con otras que irá conociendo.

—Perfecto, Rubí, ¿me podrías hacer un favor? — crucé los dedos para que esta chica me pudiera ayudar en lo que tenía planeado.

—Por supuesto que sí, dígame sin ningún compromiso.

—Lo que pasa es que necesitaba hacer una pequeña llamada y me preguntaba si tú, ¿me podrías prestar algún teléfono de acá? — ella cuando escucho eso creo que se debatió un poco puesto que aún no me respondía.

—Espere un momento, déjeme consultar con las demás empleadas, puesto que nosotros no podemos actuar sin antes consultar ciertas cosas— ella se retiró y esperaba que cayera en lo que había planeado.

MARGARITA

—¿Crees que ahora sí conteste, Margaret? pienso que allá ya es como mediodía, sería el colmo que esta vez no me conteste —Alex y yo estábamos sentados disfrutando de nuestro te.

—Si, cariño, por supuesto llama, igual también quiero saber qué es lo que está pasando— así que intenté llamar.

—Vaya... todavía no contesta, Alex, es increíble que todavía siga durmiendo.

—Vamos, pásame ese celular llamaré yo— lo tomó y al parecer él si tuvo éxito ya que le habían contestado.

—Pásamelo, quiero hablar con ella— lo tome y una mujer me había contestado— si, ¿hablo con la señora María? habla, Margarita, la madre de, Margaret, la llamó desde Nueva York, quería saber acerca de ella, ya que llevo días llamando y aún no contesta.

—Lo siento mucho señora, pero soy la hermana de, María, ella por el momento no está Y déjeme decirle que, usted no es la madre de, Margaret, que yo sepa madre sólo tiene una y es, María, así que ahórrese su tiempo y jamás vuelva a llamar a esta casa —colgó de manera prepotente.

—¿Qué es lo que está pasando, mujer? ¿dime una cosa? no te quedes callada— dijo Alex preocupado— ¡que respondas de una vez por todas! ¿qué te dijeron?

—Necesitamos viajar cuanto antes a Afganistán, Alex...

MARGARET

—¿Dónde cree que va, señorita? — uno de los guardias estaba en la salida y está obstruyendo mi camino.

—Por supuesto que quiero caminar un poco, es normal que haga esas cosas, ¿no es así? — intenté convencerlo, pero creo que sería un poco difícil.

—Lo siento mucho, señora, pero nosotros no podemos hacer cosas como esas si no tenemos las órdenes de nuestro señor, Damián, así que por favor regrese nuevamente a la casa.

—Vamos, no seas, —insistí— también soy la señora de esta casa, un poco de aire fresco me caerá bastante bien —insistí nuevamente, pero este tipo parecía que estaba hablando muy en serio.

—Le repito que es imposible, señora, por favor regrese y no me meta en problemas.

Maldita sea, al parecer lo que estaba pensando no era cosa sencilla, esta casa en realidad era una fortaleza, pero sé, que tendría que idear algo para poder escabullirme, me dirigí a la cocina ahí estaba Rubí y una señora un poco más mayor, ella se estaba preparando el almuerzo.

—Rubí, discúlpame, pero ¿tienes algún tipo de medicamento que me haga muy bien al dolor de estómago que tengo? o ¿quizás hay alguna clínica cerca? me gustaría visitarla, pues la verdad es que la comida de acá me ha caído un poco pesada y siento pequeñas náuseas.

—Creo que tengo algunas pastillas que te puedan ayudar— busco entre los estantes de la cocina.

—En realidad no creo que esas pastillas me hagan algo, necesito en realidad un chequeo médico, si quieres puedes darme sólo la dirección yo podría irme sin ningún problema, ¿no creerás que me voy a perder acá? —ella estaba bastante dudosa de hacerlo.

—Son muy buenas, señora, no se preocupe, le apuesto a que su dolor de estómago se irá muy rápido.

—¿Sabes qué? quédate con tus benditas pastillas —me retiré de la cocina yéndome al patio trasero, estaba cansada de estas malditas personas, por más que yo intentara salir de este lugar, parecía que cada vez las probabilidades se iban reduciendo.

Estar entre estas cuatro paredes terminarían con la poca paz que tenía, lo peor de todo es que ni siquiera con ninguna persona de esta mansión me llevaba bien, sentía que todas me quedaban viendo como una enemiga.

Toc, toc—se escuchó en la puerta.

—¿Quién es? —ya que tenía asegurada la puerta, lo menos que deseaba era tener a mi suegra, ella era el mismo demonio conmigo.

—Soy Rubí, vengo a dejarle algunas cosas—abrí la puerta, ella traía algunas cosas de uso personal—quizás le gusten estos aromas para el baño.

—Te lo agradezco—en realidad me sentía sucia, todo este tiempo estuve pendiente de otras cosas que me descuidé un poco.

—No ha tocado el almuerzo—lo miro con desdén.

—No te sientas mal, solo no tengo hambre—sonreí para no hacerla sentir mal—tu comida es buena, Rubí, quizá en otro momento coma, ahora me bañaré un poco.

ROSE

Hoy era el primer día de mi nuera en la mansión de mi hijo, así que me había animado para visitarla, pero justo al momento de entrar por la puerta principal vi que Rubí iba con una charola con la comida intacta.

—¿A quien le llevas comida? —me acerqué a ella.

—A nadie, señora, al parecer la señorita Margaret no quiso comer.

DAMIÁN

Los negocios habían salido bien y por ficha cerré los contratos que nos generarían muchas ganancias en el año, así que aproveché para llegar un poco más temprano a casa, al llegar no había nadie, incluso aún no podía ver a Margaret, por un momento creí que se había escapado, corrí apresuradamente a la habitación y aún no podía verla, busqué entre los cuartos, pero había pasado algo por alto. El baño. Sin querer abrí un poco la puerta y ella estaba de espaldas, sin que ella se diera cuenta vi a Margaret por primera vez, desnuda, era lo más hermoso que había visto, ese tono de piel, su textura y el agua bajando en su silueta bien formada, sus glúteos firmes y redondos en forma de corazón, adornados de pequeñas estrías la hacían la mujer perfecta, por un momento no puedo negar que sentí algo dentro de mi que me impulsaban hacia ella, pero me sentía como un pervertido así que sacudí un poco mi cabeza saliendo de mis pensamientos. De esa forma cerré la puerta y salí sin que se diera cuenta, pero me había gravado la imagen de su cuerpo a la perfección.

MARGARET

Al momento de estarme bañando juro que me sentí observada, volví a ver hacia la puerta y estaba totalmente cerrada ,sin embargo yo sentía eso muy dentro de mi pecho, así que me dirigí y asegure la puerta ,al menos estar bajo el chorro me hacía sentir mejor, las malas vibras se iban de mi cuerpo ,me dirigí al ropero ,aún tenía ropa de Nueva York, era más cómoda que los turbantes que estas personas usaban acá, de esa forma salí al patio, había una canasta de frutas y decidí tomar una manzana, recibir el sol se sentía bastante bien, pero todo cambió apenas vi venir a mi suegra o mejor dicho a la bruja de mi suegra.

—Oye, tu, — llegó con un bolso —toma esto— me lo lanzó.

—¿Qué se supone que es esto? — quise saber abriendo su interior y miré que eran turbantes semejantes a los que ellas usaban.

—Necesitas vestirte de acorde a nuestras leyes —me ordenó, por supuesto que no haría eso.

—Si cree que voy a Usar esta porquería se equivoca ,señora, tengo suficiente ropa que traje acá como para colocarme esto —se los regresé— ¡al diablo con sus malditas leyes y tradiciones! si quiere aplíqueselas a usted ,pero a mí no me las podrá imponer ,créame que puedo tenerle respeto hasta cierto punto ,pero si se pasa de la raya créame que mi boca también se defenderá— Desde ya, tenía que dejarle claro quién era Margaret Monroe, la chica que retaría a todas las costumbres de los hombres machistas de por acá.

—Eres una niña rebelde— intentó darme una cachetada, yo la detuve tomándola de su muñeca.

—Un momento... usted, no tiene por qué levantarme la mano— la fulmine con mi mirada.

—Desde ahora en adelante, tú, eres mi nuera y mi hijo es el líder de todo lo que ha conquistado mi esposo, así que tienes que someterte a todas las cosas que nosotros hacemos —se giró sobre esos talones y salió enfurecida, Mientras tanto yo, sólo había esperado que ella saliera de acá para destruir toda la ropa que me había traído.

DAMIÁN

Para los momentos en los cuales me sentía angustiado visitaba a mi mejor amigo, Omar, creo que él era la persona indicada que comprendería la situación en la cual me encontraba.

—Damián, querido amigo, que sorpresa tenerte por acá y a estas horas, pasa adelante por favor— me invitó a su sala —veo que no traes una cara de buen semblante que digamos.

—Realmente tenías la razón de todo esto amigo, pero vamos adentro te lo explicaré.

—Lo que pasa es que, Margaret, no sabía nada de esto.

—¿Qué? — espeto frunciendo el ceño— a qué te refieres con, ¿que no sabía nada de esto?

—Así es amigo, ella ni siquiera tenía el conocimiento de qué se casaría, sus padres le engañaron y le inventaron muchas cosas acerca de su madre para poder atraerla a este lugar, ahora verás la gravedad de las cosas y tú sabes que no podemos hacer nada en contra de las leyes de acá —Crucé a mis brazos y estaba un tanto pensativo.

—Estoy entendiendo un poco mejor te situación, amigo y créeme que lo lamento mucho, pero hay algo de que quería comentarte ,pero no sé si mis palabras te van a herir, pero tu difunta esposa no murió por nuestras tradiciones, sabemos perfectamente que ella se suicidó porque era estéril y tú sabes que para tu padre es muy importante que ,tú, dejes una descendencia, de esa forma se seguirán rigiendo las reglas de generación en generación— me dolió saber eso pero al fin y al cabo era muy cierto— estás a tiempo de salvar la vida esta chica ,Damián, tú tienes suficiente dinero para irte con ella muy lejos y vivir fuera de todas estas absurdas leyes ,ella es una chica de ciudad y créeme que seguro le está pasando muy mal ,se debe sentir enjaulada, ¿te imaginas el sufrimiento que debe de estar experimentando?— colocó su mano en mi hombro—Haz lo correcto, Damián, por favor, haz lo correcto esta vez ,porque si tú obligas a esta chica a estar acá, lo más seguro es que las cosas no irán bien del todo.

MARGARET

Mi suegra había  tenido la idea de ir donde mi madre, así que al menos se aprovecharía ir con ella para despejarme un poco del ambiente en que se vivía en esta mansión ,pero desafortunadamente ir en este coche con ella era un poco incómodo ,obviamente a mí no me nacía establecer una conversación con ella ,simplemente en poco tiempo la estaba odiando, Al llegar a la casa de mis padres biológicos había un gran recibimiento de Karina y Marcos hacia mi suegra, al parecer, creo que ellos le demostraban demasiado respeto ,eso fue lo que pude determinar.

—Hija mía— Maria intentó acariciar mi rostro, pero yo, tan sólo lo aparte, sentía que sus manos eran sucias a como la de muchos en este lugar.

—¿Ni siquiera mostrarás un poco de respeto? — dijo Roberto tan descarado.

—¿Dices respeto después de todo lo que han hecho conmigo? quieres que, ¿yo te demuestre respeto? — fruncí el ceño, estaba completamente enojada— todos ustedes son unos animales sin sentimientos. sólo les importa su beneficio propio y como muchos de ustedes forman parte del montón de esquizofrénicos que viven acá— les grité y no me quise reservar absolutamente nada, pues yo tenía que decirle sus verdades en frente de todos.

—Baja tu tono de voz, maldita, — dijo Marcos apuntándome con su dedo índice en mi frente —tú no puedes venir a esta casa gritando las veces que tú, quieras debes de aprender a respetar a tus mayores.

—Y, ¿quién me lo va a ordenar? ¿tu, maldito? ¿tú, que me colocaste una arma en mi espalda para Casarme obligadamente? — enseguida sentí como, él me dio un golpe en la cara.

—No vuelvas a dirigirte a mí de esa forma, estúpida, la próxima vez que tú lo hagas créeme que te irá mucho peor.

—¡Cálmate, cálmate Marcos! — María había intervenido, un alboroto se había formado.

—Ven acá— exigió Rose,

—¿Estás bien, querida hija? — María intentó tocarme, sin embargo, yo lo único que hice fue alejarme, alejarme de toda esta mugre de personas, Jamás alguien me había tocado la cara y mucho menos un hombre, ni siquiera tenía el derecho de hablarme de esa forma.

Me dirigí al baño de esta casa pues tenía un poco de sangre en mis labios y tenía que limpiarla, pero estando adentro se me ocurrió la idea de buscar mi celular, la última vez que yo vine lo había dejado acá, así que busqué entre los gavetero, pero aún no podía encontrar nada.

—¿Qué estás buscando? — me preguntó, Brisa, mi hermana menor, quizás ella desconocía todo lo que estaba pasando y de cierta forma la envidiaba.

—Pequeña, ¿tienes idea dónde está mi celular? lo traje cuando vine acá y lo dejé.

—Si, espera un momento— sentí un alivio cuando ya se dirigió hacia otros gavetero que yo no había revisado— creo que es este, ¿no? — me lo enseñó y estaba totalmente destruido.

—Pero, ¿qué le pasó a mi celular? — lo tomé y ya estaba totalmente deshecho.

—Mi padre, él, enseguida lo destruyó con un martillo.

—Bueno, no importa, pero, dime ¿ustedes tienen teléfono?

—Sí, claro, ven por acá —afortunadamente la inocencia de esta niña me estaba salvando el pellejo.

Tomé el teléfono y marqué a Casa, pero desafortunadamente nunca atendían la llamada, el tiempo estaba corriendo y en cualquier momento me podrían descubrir, me fijé por la ventana y ellos estaban en la misma mesa, vamos, vamos por favor contesten, estaba muy ansiosa y justamente cuando más necesitaba, las cosas parece que no estaban a mi favor, cuando de repente escuché abrir esa puerta, la silueta de alguien entraba a la habitación y definitivamente me encontraría con el teléfono.

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