Capítulo 8 Llorar

Definitivamente mi suerte se había ido al carajo en cuanto vi que el sujeto que se había bajado de ese automóvil era,  Jeff el primo de, Damián. por Dios,  peor mala suerte no me pudo haber tocado.

—Vamos, Margaret, ven acá por favor— el trato de tomar mi mano sin embargo yo me retiré de inmediato....

Inicia sesión y continúa leyendo