Capítulo 116 Capítulo 116.- El pulso de la marea

La mañana amaneció con esa luz dorada y limpia que solo se ve al inicio del otoño costero. En el taller, el olor a barniz fresco se había mezclado con el aroma a té de manzanilla y pan tostado que venía desde la cocina. Era domingo, el único día en que nos prometimos no mirar el reloj ni revisar...

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