Capítulo 126 Capítulo 126 El pulso de la marea

El viento de la tarde arrastraba un olor penetrante a salitre y a pino húmedo. Nos encontrábamos a mitad de camino entre la casa de la puerta amarilla y el viejo galpón del muelle. Las llaves de hierro colado pesaban en mi bolsillo, haciendo un tintineo sordo con cada paso que dábamos sobre la t...

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