Capítulo 40: Es lo que me debes

Al ver sus lágrimas, Oliver sintió un dolor en el corazón. Sabía que no podía mantenerla encadenada para siempre; quería que ella se quedara a su lado por voluntad propia. Era capaz de hacer que eso sucediera.

—Basta, esta es la última vez. Mis advertencias no deben tomarse a la ligera.

El corazón...

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