Capítulo 100 El escudo de papel

La mañana siguiente nos encontró abrazados en el centro de la cama, envueltos en las sábanas blancas y en un silencio que, por primera vez en semanas, se sentía liviano y luminoso. Nicolás acariciaba mi vientre desnudo con las yemas de los dedos, trazando círculos lentos y perezosos. El pánico del d...

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