Capítulo 104 La duda y la promesa

El silencio de nuestra habitación era tan denso que casi dolía. Afuera, la lluvia había empezado a golpear contra los inmensos ventanales de Montsalvo, borrando la ciudad bajo un manto gris oscuro. Me había dado una ducha caliente intentando quitarme el frío de la madrugada y la tensión de la guerra...

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