Capítulo 30 La primera noche

Montsalvo apareció de noche, con las luces del puerto reflejadas en el agua y ese olor a sal y a madera húmeda que tenía exactamente el mismo peso que cuando me fui a los dieciocho años. Me acordé, sin querer, de la mañana que salí de esta ciudad con una maleta demasiado grande y la certeza arrogant...

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