Capítulo 47 Treinta y uno

Desperté el día de mi cumpleaños con la casa en un silencio sospechoso, demasiado ordenado para un sábado cualquiera, y encontré en la cocina una nota apoyada contra la cafetera, la misma costumbre de Nicolás desde el primer día. Treinta y un años. Los primeros que cumplía lejos de San Marcial, lejo...

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