Capítulo 83 El apellido que Fernanda no esperaba

Llegamos al estudio de Fernanda menos de media hora después, todavía con el pelo húmedo de una ducha apurada, la mano de Nicolás firme en mi espalda baja mientras subíamos las escaleras del edificio con una velocidad que no dejaba lugar a ninguna calma. El taxi nos había dejado a dos cuadras, y cami...

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