Capítulo 13 La precisión del tiempo

ALEXANDRA

Al llegar, como siempre, me recibió Martha con una sonrisa de oreja a oreja.

​—Buenas noches, señorita Alexandra.

​—Buenas noches, Martha. ¿Cuándo vas a empezar a tutearme? —le pregunté, por enésima vez en lo que iba de mes.

​—Nunca, señorita. Cada cual debe conocer su lugar, y el mío ...

Inicia sesión y continúa leyendo