CAPÍTULO 244

El campo de batalla era un caos. El humo se enroscaba hacia el cielo como el aliento de los moribundos. El choque del acero y el chillido de los dragones llenaban el aire, una sinfonía violenta de guerra. Y en el centro de todo, erguido como un monumento manchado de podredumbre, estaba el Rey de Hue...

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