Capítulo 105 Cuatrillizos.

—Solo deme unas horas, señora, y regreso —me pide Silas con la voz firme, aunque sus ojos reflejan una súplica genuina—. Se lo prometo... Y no diré absolutamente nada de su embarazo.

Tenso la mandíbula, dudando en mi interior mientras una pregunta que me ha estado rondando la cabeza desde hace días...

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