Capítulo siete: Ezra

Lacey tenía razón, por supuesto, sobre mi buen humor no durando para siempre. Para la segunda semana de la apuesta, ya no me sentía tan alegre y generoso como el primer día, pero eso era de esperarse, como me dijo Lacey.

—Síntomas de abstinencia —dijo una noche mientras mis ojos escaneaban a las mu...

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