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Mientras Ana se acomodaba en el asiento del copiloto del coche de Ethan, su cuerpo aún palpitando con un dolor inexplicable, se preparó para la confrontación inevitable que sabía que se avecinaba. Ethan, siempre el epítome de la arrogancia, no perdió tiempo en abordar la situación.

—Ana —comenzó, s...

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