Danny

—Bueno, eso fue un desastre—. Theo me mira unas horas después y pone los ojos en blanco. Todavía estamos sentados en el auditorio, revisando a los posibles bailarines que se presentaron esta noche. Y aunque sus palabras son duras, tengo que estar de acuerdo en silencio. Aparte de un puñado muy, muy ...

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