Capítulo 24 24

—Perfecto. Entonces que empiece a acostumbrarse a que ya no puede separarnos para hablar.

Emilia envió el mensaje.

Yo la miré.

—Eso sonó valiente.

—Estoy aterrada.

—Mucho mejor. Pensé que eras una psicópata.

Me lanzó una almohada.

Dos horas después estábamos sentadas frente a Teresa en una cafetería...

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