Capítulo 23 23

—Ese es exactamente el problema, Irene.

Me quedé quieta.

Tomás seguía en la puerta con el teléfono en la mano. Adrián miraba el video y yo habría preferido que gritara.

—Déjanos solos —dijo al fin.

Tomás me miró antes de salir.

—Estoy abajo.

La puerta se cerró.

Adrián dejó el teléfono sobre la cómod...

Inicia sesión y continúa leyendo