Capítulo 35 Bajo el cielo

La tarde se volvió cálida y el sol que entraba por el ventanal de la habitación anunciaba que eran las cuatro de la tarde, hora indicada para una pequeña siesta. Eva se había dejado vencer por el resplandor que añadía pereza a sus ojos y ya dormía en la cama junto a una muñeca de tela y porcelana. S...

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