Bordes deshilachados

Eva Sinclair entró en su ático, el suave clic de sus tacones se perdió en la alfombra mullida. El espacio la recibió con su habitual elegancia fría: luces tenues proyectando sombras suaves sobre los suelos de mármol, el leve aroma a lavanda flotando en el aire, y el horizonte brillando a través de l...

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