¡Ella es toda una trampa!

Esperaba una reacción de él, pero no la que obtuve. Se atragantó con el café, puso la taza de nuevo en la mesa y me miró con los ojos muy abiertos. Lo observé desde detrás de mis dedos y esperé. El silencio entre nosotros se alargó, y me preocupé. Era inquietante verlo tan callado.

—Repite eso —su ...

Inicia sesión y continúa leyendo