¡Esto no es lo que eres!

—¡Oh!—fue la primera reacción de Willow—. Tal vez quería ver cómo estaba, asegurarse de que estaba bien. ¡Pobrecita!—Luego su rostro se puso blanco como un fantasma—. No le hiciste nada, ¿verdad, Teague?—Willow saltó de su silla, dirigiéndose hacia la puerta.

—¡Ya no está aquí!—gruñó él de nuevo. M...

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