Capítulo 11 11

—Dime que por lo menos cerraste los ojos cuando nos viste.

Amparo dejó la taza sobre el plato.

—Los abrí más.

Eran las diez y tres de la mañana y yo ya quería pedir la cuenta.

—Podríamos empezar de nuevo.

—Perfecto. Hola, Renata. Ayer descubrí que mi mejor amiga trabaja con el hombre cuyo bufete pro...

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