Capítulo 14 14

—Abre la puerta, Renata.

Amparo seguía al otro lado del vidrio con el teléfono en una mano y una expresión que me hizo olvidar cómo respirar.

Me levanté.

Máximo también.

—Quédate —le dije.

—Renata…

—Por favor.

Me miró durante un segundo y volvió a sentarse.

Abrí la puerta.

Amparo entró sin saludar. ...

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