Capítulo 21 21

—Eso va a caerles precioso al comité.

Máximo guardó el teléfono.

—No estoy buscando caerles bien.

—Ya lo había notado.

Eran casi las dos de la mañana y seguíamos en la sala del consejo, con tazas vacías y mi contrato laboral flotando sobre nuestras cabezas.

—¿Hablas en serio? —pregunté.

—Completamen...

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