Capítulo 37

Cuando entré, olí a Josh, ¿estaba él allí? ¿Había estado allí en algún momento?

—Josh...

Llamé en un tono bajo... Caminando por mi habitación.

—Hola, mi amor

No me dejó hablar ni recuperarme... Tomó mis labios con fuerza, succionando con urgencia como siempre, éramos los dos allí en ese peligro ...

Inicia sesión y continúa leyendo