Capítulo 54 Sabiendo que tus besos matan

Lorena no podía calmar su llanto por la desesperación, mientras, Miguel y Marc no sabían qué decirle para que la joven se tranquilizara.

—¡Ya, cállense!, ¡váyanse, no quiero verlos, sólo saben dañar las cosas! —gritó Lorena.

La joven se sentó a un bordillo de la cama mientras llevaba una mano a su...

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