Capítulo 24 La historia en tus manos

Tic tac, tic tac. El reloj de péndulo seguía contando el transcurrir de la vida. Tic tac, tic tac, el tiempo… pronto lo dejaría atrás.

Pobre hombre que pecó por confiar. Pobre hombre que en sus últimos días no escuchó consejos.

Y ahora lograba verlo: Merina desnuda frente a él, moviendo sus labios; ...

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