Capítulo 70 Capítulo 70: La red se cierra

El reloj digital del coche marcaba las tres y media de la madrugada. El resplandor azulado de la pantalla del portátil iluminaba el rostro demacrado de Alexa dentro del habitáculo. En sus ojos, enrojecidos por la falta de sueño y alimentados por una fijación enferma, no quedaba rastro de cordura; so...

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