Capítulo 98 Familia

—Siempre tan profesional, Sra. Varcácel —bromeó Víctor antes de despedirse—. Te amo.

—Y yo a ti, Víctor. Nos vemos en un rato.

Al colgar el teléfono, Anna se reclinó sobre su sillón de piel, contemplando por el gran ventanal la silueta de la ciudad. Años atrás, ese mismo horizonte le parecía amena...

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