Capítulo 24 No me rendí. Espérame

Estaba tendida sobre un lecho de dosel de madera oscura, envuelta en sábanas de lino tan pesadas que parecían amordazarla. Su cuerpo pesaba como el plomo; cada músculo le dolía con la resaca física de un colapso nervioso y un choque de feromonas que había llevado a su casta al límite absoluto de res...

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