Capítulo 134 Siempre altanera.

Elena bajó los hombros con derrota al darse cuenta quién le había hablado. Por un momento se había puesto tensa, creyendo que sería una de esas señoras encopetadas que formaban parte de la alta sociedad de Seattle y quería molestarla, pero tan solo era aquella rubia insoportable.

—Hola, Deborah...

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