Capítulo 141 LA DURA VERDAD

NARRADOR

El príncipe licántropo no estaba herido. No estaba apuñalado. No estaba débil. No se estaba muriendo.

Estaba ahí de pie, mirándolo fijamente con unos ojos tan amenazantes que Leonardo dio un paso atrás, dándose cuenta de que él no era el cazador. Era la presa.

—¿Cómo? —tartamudeó, mira...

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