Capítulo 44 Una cabaña misteriosa

ISABELLA

—¡Déjenlo en paz! —grité, con una rabia impotente hirviéndome en el pecho.

Eran como diez tipos atacando en grupo a un solo hombre atrapado.

Ni siquiera podía imaginar qué había bajo ese agujero en el que Kaden había caído.

—¡Suéltenme, suéltenme! —grité, furiosa, con la espalda ard...

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