Capítulo 50 PÍDEMELO COMO SI FUERAS MI NOVIA

ISABELLA

—¡Ahhh! —gemí, echándome hacia atrás y aferrándome otra vez al lavabo, con el trasero justo sobre ese borde peligroso, mientras esa bestia hambrienta lamía desde mi ano hasta mi clítoris, atrapando cada rastro de mi humedad.

Una y otra vez, jugándome con la cabeza, sus dedos abriéndome la...

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