Capítulo 64 SOY INOCENTE

ISABELLA

—¡KIARA!

Se me encogió el corazón cuando vi su brazo, casi colgando del hueso, atrapado entre esas dos placas metálicas.

El zumbido constante de la cinta transportadora nos arrastraba directo hacia la muerte.

—Te voy a sacar, no voy a dejar que te pase nada, ¿sí? Solo... quédate quieta...

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