Capítulo 36 36

—Sí.

Álex se quedó con una mano sobre la puerta.

No había forma elegante de recuperar la palabra.

—¿Sí qué? —preguntó.

—Sí necesitaría los treinta días.

Su expresión no cambió, pero dejó de parecer preparado para marcharse.

—Aunque Gabriel te dijera mañana que quiere casarse y tener otro hijo.

—Sí.

...

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