Babi, Salma y Ben I

Estaba saliendo de la casa para ir a Perrone al día siguiente cuando Salma apareció en la sala:

—Babi... No me siento bien. —dijo, pálida.

—¿Qué sientes? —me acerqué a ella, que se apoyó en mí.

—Me duele mucho la cabeza... Tanto que me mareo y tengo náuseas.

—¡Ben! —grité por él, quien tardó uno...

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